25 Festival de Ajedrez de
Playa Unión. BODAS DE PLATA
del 8 al 11 de Febrero de 2007.
Carta
a Jorge Laplaza (del
m.i. Ramón Huertas) como aporte al homenaje que se le hace en el marco del XXV
FESTIVAL DE PLAYA UNIÓN.
-“Tienes
que conocer al Maestro de maestros en Argentina, a Jorge Laplaza.”
-.
Así me dijo un profesor de ajedrez que asistió a un ciclo de conferencias que
impartí en el marco de realización del Panamericano Infantil y Juvenil
2001, celebrado en Mendoza, Argentina.
-Somos
muchos, promotores y docentes del ajedrez, los que deseamos conocer
personalmente a Laplaza- le contesté.
Conocía
a Laplaza por su formidable enfoque del ajedrez pero, en esos días, pude
recibir de gente muy cercana a él, abundante testimonio de la admiración y el
respeto que sienten todos los ajedrecistas argentinos por este hombre singular
al que hoy me lleno de orgullo llamándole amigo.
Días
más tarde, durante una conferencia a profesores de ajedrez, organizada en
Villa Martelli, tuve un honor especial como ponente:
entre los invitados estaba el distinguido profesor Laplaza. Nos
presentaron, nos conocimos, intercambiamos comentarios, compartimos y rápidamente
nos entregamos afecto mutuo, dentro del marco espontáneo de nuestra constante
ratificación de votos hacia ese sacerdocio tan especial que resulta entregar
vida, sueños y alegrías a la magnífica obra de una validación
humanista y social del ajedrez.
Me
considero un privilegiado entrenador de ajedrez, porque desde que conocí a
Laplaza hemos intercambiado mucho en cuanto a ideas, planes, conceptos y
proyectos ajedrecísticos.
Destacado
Pedagogo, promotor incansable y amigo afectuoso, nos impresiona el profesor
Laplaza con su fuerza conceptual, que le coloca como un diseñador de formatos y
estructuras para cultivar y hacer culto al ajedrez.
Sus
ideas, enfoques y propuestas están dotadas del don del convencimiento que
trasciende la convocatoria.
Se
le escucha y se le lee, sintiendo uno la fuerza de lo simple, acertado y
resumido en lo que propone y ofrece y, sin hacer resistencia, como embelezados,
aceptamos, firmamos y pronto militamos en las cláusulas de su decir, que son
como pedazos del futuro necesario del ajedrez.
De
tu linda Argentina, querido Laplaza, he llenado mi alma con su fruto más
abundante que es el apasionamiento hacia lo que se cree y, como el ajedrez es un
útero fecundo de emociones inmensas y sublimes, a nadie puede extrañarle que
Argentina sea ajedrecista de corazón; como a nadie puede extrañarle tampoco
que Jorge Laplaza sea argentino.
Amigo,
de tus sueños y empeños ha surgido un horizonte que se extiende sin fronteras
dejando - como obra realizada - cultivos, frutos y brotes de lo que por tu hacer
se ha logrado en el ajedrez; como lo es “El Festival de Playa Unión”. Pero
mucho, mucho más, devendrá de la germinación oportuna de las semillas
saludables de tus ideas, dentro de la perspectiva de una realización
inexorable; porque esas semillas tu has sabido
sembrarlas en el corazón de muchas y muy buenas personas.
Honrar,
honra, dijo José Martí, apóstol de Cuba, y en verdad somos muchos los que
queremos honrarnos honrándote; y nos hemos avisado y convocado para poner un
granito de arena en el homenaje que el ajedrez argentino se está haciendo
homenajeándote.
Déjame
abrazarte amigo, en mi nombre y en el nombre de muchos que físicamente no
estamos presentes en este Festival que hace sus bodas de plata.
Déjame
decirte que cuando un grupo de hombres mujeres y niños se convoca
emocionado para rendir homenaje a un hombre bueno, noble y sabio; haciéndolo
se estremece el cielo y Dios mismo se aplaude por la creación.